jueves, 28 de octubre de 2010

Cabaret...

Esta es una secunda presentación ya que en un anterior post se me olvidó decir algo muy importante de mi. Aparte de ser un JOVEN CONTRATENOR OSO soy CABARETERO.
Así es. Lo acepto. Es algo que muy pocos en México entienden. Cómo un contratenor puede ser CABARETERO? Pues en realidad es muy fácil… Todo se resume así:
En los inicios de mi carrera en la ópera empecé a escuchar ciertos discos de un autor alemán llamado Kurt Weill. Eran unas canciones maravillosas y en una interpretación sublime (The Unknow Kurt Weill, de Teresa Stratas). En ese disco la soprano Teresa Stratas (tal vez la recuerden como la Violeta en La traviata de Verdi en la versión cinematográfica de Zefirelli con Plácido Domingo) sabía sacarle partido a cada nota y a cada palabra… Era un arte totalmente retórico (Como la música barroca, medieval o renacentista) y más musical que cualquier ópera romántica estúpida (léase cualquier autor de ópera del siglo XIX menos Wagner, algún Verdi y cosas así). Quedé hondamente impresionado por ese disco y decidí que en mi carrera era eso lo que quería llegar a hacer… Y bueno, sigo en el camino a la perfección de este arte.
De donde nace el Cabaret se preguntarán algunos… O qué es el cabaret?... les diré: El verdadero cabaret, con el cual se identifica inmediatamente a este género nace en la Alemania de postguerra (de la primera guerra mundial), una Alemania deprimida y exangüe que solo quería un poco de diversión en su vida. Esa diversión la encuentran en los restaurantes donde las mujeres y hombres de lo que después sería llamado Cabaret cantan y bailan canciones hechas para poder despejar la mente de las personas… Aún así el cabaret no deja de lado nada y hay en sus canciones y espectáculos una crítica sistemática hacia el sistema político-social (de hecho no se puede hablar del cabaret sin hacer una crítica al sistema capitalista occidental )y hacia la sexualidad de principios del siglo XX, francamente reprimida.
Así surgen grandes intérpretes (como Lotte Lenya, Marlene Dietrich, Edith Piaf en Francia, etc.) y grandes compositores (como Kurt Weill, Friedich Hollaender, etc) de música especial para el cabaret, donde no interesa tanto una técnica vocal ni una impostación, sino una presencia escénica a la cual se añadía el poder decir un texto con todo su peso dramático. En el cabaret no importa cómo se cante, sino como se diga un texto (se le puede comparar, en cierto sentido, a Chabela Vargas, que no canta nada pero cuya manera de decir un texto puede alegrar o hacer doler el alma).
Decidí ser CABARETERO. Pero había un problema esencial: El repertorio de cabaret es esencialmente para voz femenina, y en algunos casos para voz masculina, y no hay una sola canción de ese repertorio hecha para contratenor…
Así que: Decidí inaugurar la versión para contratenor... Y esa es la maravillosa historia de cómo me volví CABARETERO. Y la vida de cabaret es maravillosa. Nunca tienes que disimular nada y siempre se puede improvisar…
Como aquella ocasión que conocí a un chico muy lindo en el cabaret y me fui a su departamento. Estábamos a punto de follar en su cama y de repente sentí ganas de hablar (de vez en cuando es bueno hablar y conocer al chico con el cual te vas a acostar) y le dije:
-Hablemos- a lo que él contestó: -Está bien mi putita- y me empezó a golpear el trasero y a lamer el ano. Ante mi incomodidad ante ese primer fallido intento le dije: - No. De verdad, hablemos de verdad. Y él contestó –Eso es algo muy íntimo, no? Y yo francamente indignado le espeté- Osea hace un momento me estabas lamiendo el ano pero platicar para ti es demasiado íntimo?... por supuesto el galán me sacó a empellones de su departamento y huyó de mi como se huye de la peste bubónica y ante la muestra de una verdad innegable.
Jaja. Son los gajes del oficio de todo CABARETERO que se precie de serlo. En México se confunde muy a menudo el Cabaret con la prostitución. Por una extraña razón en México todo cabaret creado en el siglo XX era un putero donde las muchachas lo mismo te ayudaban (o mejor dicho las ayudabas dándoles su quilito o su cuartito, depende el caso, de ayuda) y te daban un beso de buenas noches. El cine de Sasha Montenegro y de Andrés García no ayudó mucho en quitar esa mala imagen.
Así que ese es el problema esencial del cabaret en México… y sin embargo hay una maravillosa persona que ayudó a quitar esa idea. Su nombre es Liliana Felipe. Quien junto a Jesusa Rodríguez pudo hacer cabaret de calidad en Coyoacán y que inauguró un sitio idóneo para hacerlo (el cabaret, por supuesto): El Vicio. Una de las metas de mi vida es hacer cabaret allí. Aunque la gente crea que soy un gigoló o que me vestiré de mujer (los JOVENES CONTRATENORES OSOS GAY CABARETEROS no hacemos eso) en las noches me importa un bledo y seguiré haciendo mi cabaret estilo alemán de los años 20s en el lugar que más me guste y a donde me inviten.
Y así es como salgo de (un muy abierto) closet y me declaro un JOVEN CONTRATENOR OSO GAY CABARETERO.

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