lunes, 18 de octubre de 2010

Presentación.


Ser gay en esta ciudad es difícil.
Ser contratenor en esta ciudad (y en todo México) es difícil.
Ser un oso gay en esta ciudad es difícil.
Ser un contratenor gay oso en esta ciudad es muuuy difícil.
Pero vayamos por partes.

Qué es un gay? Gay es una palabra inglesa que significa… sí, alegre. Por alguna extraña razón los ingleses creen que ser gay (homosexual, maricón, puto, etc.) es algo que da alegría; los ingleses creen que los gays se visten con ropas de colores brillantes (por supuesto de las mejores marcas) o “alegres” (lo cual es muy subjetivo ya que por ejemplo, mi color favorito y siempre presente en mi vestimenta habitual es el azul o el gris y el negro); como vemos en muchas cosas el gay no es alegre, y al contrario, resulta ser impertinente, impenitente, pesimista y negativo (ejemplos: Joe Orton, Oscar Wilde, Francis Bacon, y un largo etcétera de artistas cuyas vidas fueron difíciles y han sido constantes dolores de cabeza en sus respectivas sociedades). Así que tal vez “gay” no sea un epíteto apropiado para nosotros. YO en particular preferiría el epíteto inglés de “Queer” (raro), aunque ese epíteto englobaría a muchos heterosexuales, etc. Entonces, ¿cuál sería el epíteto sería el apropiado para nosotros?... en realidad ninguno. Somos una especie aparte en el mundo, con gustos diferentes y a veces diametralmente opuestos: Somos seres humanos. Pero esto no encaja totalmente con la sociedad ni con la moral establecida durante siglos y milenios. Así que “gay” está bien por ahora…

El segundo término, contratenor, dícese de un hombre que canta en el registro vocal de una mujer. En México son muy pocos aquellos que han logrado sobresalir en este rango particular de la voz masculina. El más preclaro contratenor mexicano (no conocido más que en algunos círculos selectos de la ópera mexicana) es Héctor Sosa, quien en 1998 ganó el concurso de canto Carlo Morelli, el más prestigioso concurso de ópera en México. Suenan otros nombres de contratenores mexicanos, pero ninguno ha podido ganar un premio de la magnitud que Héctor. Y otros, como yo, somos apenas estudiantes con un reconocimiento aún escaso, pero que empezamos a ver más publico en nuestros conciertos y que poco a poco nos vamos dando a conocer. Si a esto aumentamos que el montaje de óperas en México no va mucho más allá de la Boheme, Traviata y Carmen (óperas bellas y hermosas, pero ya un repertorio aburrido, ¿no?) y que el público no va a las dos o tres óperas barrocas que se montan aquí… vamos mal. Y además, para los papeles que podría hacer un contratenor se escogen a sopranos, mezzos y a veces hasta tenores… es difícil.

Dejando de lado mi terrible speech sobre la ópera mexicana…
El tercer término: Oso. Los osos pertenecen a lo que algún estudioso (gay) ha llamado la “Fauna homosexual” (¿?¡¡ Acaso existe la fauna heterosexual?). Son los hombres gays cuyo cuerpo es robusto, gorditos, con barba y vello corporal (seamos explícitos: pelos hasta donde no). Los osos tienen un carácter que choca totalmente con los gays normales: eructan, se visten sin una moda definitiva (lo que mejor nos quede y acomode), usan chaquetas de piel o mezclilla, con los modales no tan refinados y sin amaneramientos (aunque esto no siempre se cumple). Los osos pueden pasar desapercibidos en un ambiente totalmente hétero, dando palmadas al hombro a sus cuates, nalgadas en un partido de futbol, comiendo tacos en la calle, dándole el paso a una mujer en el metro, etc.

El oso es como un heterosexual, pero evolucionado.

Entonces quedamos en esto: YO SOY UN CONTRATENOR OSO GAY. Lo cual es muy difícil de ser cada cosa por su lado, pero juntos son una bomba. ¿Y como me muevo por el ambiente gay defeño? Con mucho trabajo en realidad.

Como las joterías me gustan en pequeñas dosis es difícil ir a la zona rosa. Cuando voy me siento un bicho raro y fuera de lugar.

Uno de aquellos buenos días en los cuales me estaba paseando en la zona rosa entré a una Sexshop para comprarme un dildo (En estas épocas de deshumanización incontrolada un dildo nunca está de más, ¿no? Es en primer lugar más barato que cualquier cita a un cine, café, etc. Sobre todo si eres caballeroso con el damo que te acompaña. En segundo lugar no te hace preguntas incómodas como: ¿Hace cuánto que no tienes sexo?, ¿Porque no te depilaste los huevos? o ¿ Para qué quieres que me lave antes de mamármela? Y en tercer lugar, te lo hace cuando quieres y donde quieras que es lo más importante.). Yo estaba muy entretenido viendo los dildos y uno negro me llamó inmediatamente la atención: Era una delicada pieza de silicón con un glande totalmente realista, circunciso y con unos testículos maravillosos, ideado para poder pegarse a la pared o alguna mesa y darle a todo… En el justo instante cuando la baba estaba a punto de caérseme de la boca, una de las dependientes de la sexshop se me acerca y me dice:
-A su novia le gustará muchísmo.
Recogiendo mi baba le dije: - No, es para mi.
-Ah! Tenemos estimuladores de próstata que le irán mejor a un joven hétero como usted.

Indignado (por supuesto) le espeté: - ¿Heterosexual? Mejor dígame perro. Yo soy un CONTRATENOR OSO GAY. Por favor, déjeme en paz mientras yo mismo veo lo que quiero meterme por el culo.

La mujer no daba crédito a lo que le dije. Espetó una delicada disculpa y me mostró lo mejor en dildos… De los cuales me compré uno solo, puesto que la economía de un joven CONTRATENOR OSO GAY no es tan buena como para tener una colección de dildos, aunque se muera por tenerla…

Es horrible que siendo uno gay no se le note (tanto). Como diría Homero Simpson: “Ya me conoces Marge: me gusta la cerveza fría, la tele fuerte y los homosexuales locas locas”. Y así es en el ambiente gay defeño: Si eres de esos pocos que navegan en el limbo pareciendo heterosexual nadie se te acerca, ya sea para ligar o siquiera para pedirte la hora. Si uno quiere ser gay en el D.F. hay que ser gay totalmente, el ambiente no tiene parte medias.

Pero eso es también lo divertido de ser gay, ¿no? Yo me he tirado incontables veces a chavos héteros solo por el lujo de pasar desapercibido entre ellos.
Así que no me queda más que admitir: no hay mejor vida sexual en el D.F. que la de un CONTRATENOR OSO GAY!!!! El D.F. es simplemente un lugar maravilloso donde todos quieren un acostón y ya que el sexo es como la pizza, siempre queremos mas…

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